La Navidad en España
Cataluña: troncos mágicos y figuras traviesas
En Cataluña, la Navidad comienza con la llegada del Tió de Nadal, también conocido como Caga Tió. Este simpático tronco con cara sonriente y boina roja se instala en los hogares a partir del 8 de diciembre. Los niños lo «alimentan» cada noche con frutas y dulces y lo cubren con una manta para que no pase frío. La noche de Nochebuena, lo golpean con palos mientras cantan una canción tradicional, y el Tió «defeca» regalos y golosinas como por arte de magia. Otra tradición es el caganer, una pequeña estatuilla de un campesino en actitud defecatoria que se esconde en cada belén. Aunque parezca irreverente, simboliza la fertilidad y la conexión con la tierra.
País Vasco: el querido minero Olentzero
En el País Vasco, el protagonista de la Nochebuena es Olentzero, un bondadoso minero que baja de las montañas para repartir regalos a los niños. Vestido con boina, chaleco y espadrilles, Olentzero representa la unión de lo pagano con lo cristiano y se ha convertido en un símbolo de la identidad vasca. En muchas ciudades se organizan desfiles y representaciones teatrales en su honor, donde los niños lo reciben con canciones y farolillos.
Galicia: el Apalpador, guardián de las barrigas llenas
En las montañas de Galicia, especialmente en las zonas del interior, Navidad tiene un visitante especial: el Apalpador. Este personaje, también minero, baja de las montañas de Courel y O Cebreiro para visitar a los niños la noche del 24 o del 31 de diciembre. Su misión es comprobar si han comido bien durante todo el año —les «palpa» la barriga— y les deja castañas y regalos si se han portado bien. Esta tradición, de origen celta, ha resurgido en los últimos años como parte del patrimonio cultural de Galicia.



